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A 20 años del beso del amor eterno []

por Equipo Chilenoveleros

CERROALEGRE PORTADAALBUM
Guionistas CerroAlegre

¿En qué momento de sus vidas apareció Cerro Alegre y cómo fue que se gestó la teleserie?

Sebastián: Yo estaba egresando de la escuela de teatro y había escrito muchas veces obras de teatro. Justo antes había actuado en Loca Piel y entonces ahí entendí cómo se escribían las teleseries, vi un poco los guiones y empecé a entender el formato. Justo estaban apareciendo estos guionistas jóvenes como José Ignacio Valenzuela y Pablo Illanes, así que ahí fue que le dije a la Coca: “Oye, ¿por qué no escribimos nosotros una teleserie y presentamos un proyecto?”. Porque encontré que los guiones podrían ser bastante mejores de los que, por ejemplo, era la teleserie en la que yo estaba actuando. Ahí fue que empezamos a trabajar esta idea, que terminó siendo esta teleserie que, de hecho, se hizo como un par de años después de cuando la escribimos.

Coca: Con Seba somos amigos desde el colegio, nos conocimos en sétimo básico. Cuando estábamos en la universidad, él estudiaba teatro y yo Filosofía, y empezamos a trabajar juntos en proyectos teatrales. Él escribía y dirigía, y yo producía. Cuando consiguió un personaje secundario en esa teleserie de TVN, me propuso crear juntos un guion y nos embalamos escribiendo en las tardes después de los estudios, muy mateos. Fueron como dos años puliendo el proyecto. ¡Una experiencia magnífica que nos cambió la vida a los dos!

¿Qué tan distinta era la historia en el papel, antes de que llegara a Canal 13?

Sebastián: No era muy distinta. De hecho, una de las gracias que tuvo esta cosa de tener nuevos guionistas en Canal 13 fue que nosotros contamos con harto permiso. Yo nunca fui dialoguista en una teleserie, siempre me tocó ser un poco el gestor de las ideas y darlas. Entonces con esta historia, fuimos con la Coca rápidamente quienes presentaron el proyecto y no hubieron muchos más cambios de los que estaban en la biblia, de hecho, sorpresivamente. Yo pensaba antes de entrar que podrían haber muchas más complicaciones y no fue así.

¿Fue la primera historia que presentaron a un canal o no?

Sebastián: Sí. Fue súper extraño. Nosotros presentamos la historia mucho tiempo antes. La escribimos y se la presentamos primero a TVN.

Coca: Era un proyecto muy diferente el que mostramos en TVN. Se llamaba “Mal de amores”.

Sebastián: También en algún momento anterior pensamos en “Mar de amores”.

Coca: No recuerdo que lo hayan tomado en cuenta. En esa época todo el mundo quería trabajar en TVN, estaban colapsados con proyectos, no pasó mucho con el nuestro y finalmente lo reformulamos y nació Cerro Alegre, que desde el comienzo tuvo una acogida increíble en Canal 13.

Sebastián: Tuvimos una reunión con TVN y ellos decidieron que sí querían comprar la historia, pero que la iban a hacer con otro equipo de guionistas suyos. Finalmente, por alguna razón no la hicieron. Sí nos dieron algunas ideas, que las implementamos. Después la presentamos a Canal 13 y algunos años después nos llamó Jorge Bellizzi, que era un argentino que elegía los proyectos del canal. Con él comenzamos a trabajarlo y fue también el que trabajó con el Chascas y Pablo. Él encontró sin querer la biblia de este proyecto en la oficina de Cristián Mason, lo pescó, leyó y le encantó. Él fue el que empezó un poco las etapas. Nos empezó a llamar, nos pidió el primer capítulo y así fue cada vez avanzando más en la historia para que el canal la hiciera.

Coca: ¡Gracias a él ocurrió todo! El se enamoró de la historia y le pidió a la Nené Aguirre que nos contratara y empezó a hacernos un coaching. ¡Aprendimos muchísimo de él! Siempre le mandamos besos al infinito y más allá, fue un verdadero ángel.

¿Siempre estuvo pensada ambientarla en Valparaíso o se contempló otro lugar?

Sebastián: Desde el comienzo la idea era que fuese en Valparaíso. El proyecto original pasó a llamarse “Cerro Alegre”, cuando la presentamos a Canal 13 y nos gustó mucho. Porque era un nombre que nos parecía bueno y que daba un poco con el tono de la teleserie. La idea era que fuese una historia optimista, llena de luz y con personajes como es la gente de Valparaíso. Incluso, yo pensé en un momento que iban a cambiarle el nombre, pero no pasó. Recuerdo que Jorge Bellizi, cuando leyó el proyecto, la única crítica que tenía fue que no le gustaba Cerro Alegre como título. Pero era porque como era argentino, no cachaba mucho de los cerros de Valparaíso.

¿Cerro Alegre tuvo muchos borradores del primer capítulo?

Sebastián: No. Sorpresivamente creo que hicimos dos versiones del capítulo 1, muy distintas. En la primera, nosotros hicimos una versión bastante comedia y liviana. Y en la segunda versión, con Bellizi, ahí él nos dijo que deberíamos atrevernos a contar la historia como queríamos contarla, que además de tener la frescura y todo lo que lleva a Cerro Alegre, también tenía una línea dramática que era importante, que era la pérdida del hijo de Adriano Ferrer y cómo él llega a recuperarla. Entonces hicimos esa segunda versión y quedó aceptada bastante rápida y es bastante parecida a la que finalmente se vio en pantalla.

Coca: Estábamos obsesionados con escribir algo diferente en la estructura, algo vertiginoso, con giros potentes como la teleserie brasileña Todo Vale. Esa fue la inspiración más grande en términos estructurales.

Sebastián: Obviamente siempre hay cambios más, cambios menos, especialmente cuando después se elige al elenco, entonces uno va adecuando cosas. Pero no hubo muchas correcciones. He trabajado en teleseries después y se hacen muchas más versiones del capítulo 1. Después obviamente terminaron varias versiones, pero no fueron grandes los cambios.

¿Hubo actores de la teleserie contemplados para interpretar a personajes distintos a los que terminaron por hacer?

Sebastián: El canal estaba muy acostumbrado a que algunos actores hicieran a ciertos personajes. Ese fue el caso de María Izquierdo. Con María Izquierdo, ningún ejecutivo pensó que ella podía ser Raquel Thompson. Querían para ese papel a Ana María Martínez, una actriz peruana que era clásica en hacer ese tipo de mujeres de clase alta en teleseries del 13. A María la tenían contemplada para un personaje más de humor, como acostumbraba a hacer en esos años, habían pensado en ella para Zulema Chávez. Con Coca propusimos que si teniendo el talento que tenía María Izquierdo, por qué no hacían que ella fuera la antagonista principal. Y bueno, la Luz Croxatto -directora de actores de Cerro Alegre- también se entusiasmó con esa idea, y así fue. Para el personaje de Beatriz también estuvo contemplada Ingrid Cruz y, bueno, de ahí se fueron viendo distintos personajes. Por supuesto que siempre hay distintas cosas de casting, para el personaje de Zabaleta también alguna vez hubo otros actores contemplados, por ejemplo. Pero el más claro caso fue el de María Izquierdo que fue una cosa súper novedosa, porque en el fondo pasó a ser una villana, dejando atrás la comedia, y creo que eso fue lo más novedoso en el casting.

¿Alguna razón en especial para situar la historia en el cambio de milenio?

Sebastián: Esa fue una idea que surgió porque nos estamos acercando al año 2000. Cuando empezamos a escribir, nos dimos cuenta que la teleserie probablemente se iba a hacer cercana al año 2000 y quisimos dar una cosa más romántica que, por supuesto, siempre es bueno en una telenovela, y a partir de eso fue la idea de crear esta leyenda del beso del amor eterno. Con la Coca, teníamos la idea de darle una cosa mágica a la teleserie. Creo que fue súper importante, porque me acuerdo que se empezó a acercar el año 2000 y la gente en la radio comentaba “con quién se va a dar el beso del amor eterno”. En Chile, se creó toda una cosa súper importante, bonita y emocionante para nosotros, que estábamos empezando en la escritura de una teleserie, comenzar a ver los resultados que puede tener una teleserie, la llegada que tiene en la gente y cómo puede influir en un país.

Coca: Cuando llegó el Año Nuevo del 2000 y la gente hablaba del beso de amor eterno, supimos que habíamos tenido el privilegio de escribir una historia que trascendió a la pelea cotidiana del rating. Todo lo qué pasó con el renacer del Cerro Alegre también fue mágico. ¡El alcalde nos condecoró como hijos ilustres de Valparaíso! Y al final de año nos ganamos el premio Apes a mejor guion. Todo fue mágico.

¿Podríamos decir que Cerro Alegre fue la primera teleserie chilena futurista, ya que aún grabada entre mayo y noviembre de 1999 y estrenada en agosto, se ambientó el 31 de diciembre de ese año, la historia transcurrió durante el hipotético año 2000 y culminó el 1 de enero de 2001?

Sebastián: Exactamente. Nos estábamos acercando al año 2000 y nos preguntamos “¿Cómo no vamos a aprovechar la cosa de que fuera el 2000?” y yo creo que en este caso fue mejor ser un poco futurista, a que hubiese sido una teleserie que se hubiese estrenado después del 2000 y hubiésemos partido con el año nuevo. Generalmente, uno evita en las teleseries, sobre todo los primeros capítulos, poner fechas como año nuevo o navidad, porque obviamente la estás situando en un momento, que no es tan positivo porque uno puede decir “Ah, esto es pasado o es futuro”, cuando uno trata de estar más al día con lo que está pasando y que la teleserie se sienta como que es algo que está pasando en paralelo a uno, a menos que sea, por supuesto, una teleserie de época. Aquí nos jugamos por esta cosa de este año nuevo futurista, que iba a ser unos meses más adelante de lo que estaba pasando en la vida real, para poder darle a esta magia que marcó toda la historia de amor de Beatriz y Mauricio.

¿Hubo personajes a quienes se les modificaron los intérpretes, nombres, edades, parejas o que fueron eliminados?

Coca: Sí, hubo algunos que no aportaban a la idea de crear una historia vertiginosa y sin rellenos. Esos fueron desapareciendo en el camino para concentrarnos en lo importante.

Sebastián: En esa época, como los elencos estaban ya formados y estaban estos contratos desde tres años por actor, habían muchos actores a los que había que meter, por una pequeña exigencia. En ese caso, por ejemplo, el grupo de teatro no era parte del elenco, sino que actores contratados. De repente, se le ocurrió a Cristián Mason hacer este grupo de teatro, que finalmente era el grupo en que después entraba a trabajar Mauricio Méndez y donde al final hacían esta obra del amor de Adriano Ferrer con Alexandra Thompson. Me acuerdo también del personaje del chofer de Zulema Chávez, que fue hecho por Paulo Meza, que también estaba contratado, al cual tuvimos que agrandarlo. Era un personaje que probablemente no existía y después pasaba a ser un poco el cómplice de ella. Un personaje que se cambió mucho fue el de la Carmencha, la viuda hecha por Alejandra Herrera, que al principio era un personaje muy peligroso que estaba más en contacto con la red de Mariana Ferrer. Pero nos empezaron a pedir que hiciéramos más comedia. Les gustaba más a esa actriz en comedia y ahí fue que empezaron esta cosa. Todos los poemas fue una cosa completamente de la creación de Alejandra, nosotros no escribimos nada de eso. Fue una invención de ella esto de darle los versos, ella misma cambiaba los textos.

¿Alguna razón en especial para que ustedes prefirieran que María Izquierdo fuese Raquel Thompson?

Coca: Siempre escribimos el personaje para la María Izquierdo. Éramos -y todavía somos- admiradores incondicionales de su trabajo. Su Raquel Thompson fue perfecta, nos exigía y ponía la vara muy alta con cada comentario que hacía de los guiones. Fue una maravilla que el canal finalmente aceptara la idea.

Sebastián: Creo que la razón principal quedó completamente respondida en pantalla, cuando uno ve la teleserie. María Izquierdo, además de ser una excelente actriz, le dio a este personaje pequeños matices de comedia que yo creo que hicieron que Raquel Thompson fuera inolvidable, con cosas de dichos, palabras, de tomar un poco el lenguaje antiguo. De repente, ponía humor a escenas de drama y yo creo que la hizo muy especial, porque le dio matices. Uno sabía que las escenas de Raquel Thompson, con una buena actriz iban a levantarse y a mejorar, y así fue durante todo el tiempo. En esa teleserie eso pasó bastante con muchos actores. Raquel Thompson era, obviamente, un personaje exquisito de hacer.

Durante la teleserie, Raquel siempre se impuso en sus planes, manipulando incluso a su propio padre. ¿En algún momento tuvieron en mente otorgarle una personalidad autoritaria y dominante a Leonidas, a cuya sombra estuviera Raquel?

Sebastián: La idea desde el principio fue que Leonidas fuese un hombre arrepentido. Alguien que en el pasado fue tan cruel como Raquel, pero con el pasar de los años se arrepiente. Tener a dos villanos con la misma personalidad autoritaria no habría funcionado tan bien, porque ahí Raquel no hubiese sido Raquel, sino que “la hija de”. Los personajes empiezan a tener mucho más valor, cuando están solos y en este caso, cuando es ella la que mueve las piezas. Leonidas a veces podría ser un poco su cómplice, por sus errores del pasado, pero nunca estuvo la intención de que él 20 años después continuara siendo un hombre dominante. Todo lo contrario, ahora era un hombre arrepentido y que le va diciendo a Raquel: “Raquel, cuidado”, “Te vas a arrepentir de esto”, “No cometas los mismos errores que yo”. La gran villana era Raquel.

A 20 años de distancia, ¿qué opinión tienen de los héroes de Cerro Alegre, tanto sus personajes como sus intérpretes?

Coca: ¡Los amo a todos! La primera vez que puedes ver materializados los personajes que antes solo existían en tu cabeza, interpretados por actores con tanto oficio y carrete, jamás se olvida. Cerro Alegre siempre será nuestro primer amor.

Sebastián: Fueron grandes héroes. Sin ser parte del grupo de protagonistas, recuerdo con mucho cariño al capitán Memo, que era un hombre siempre muy ético, que quería a sus hijos, y era lo opuesto a Raquel, porque él andaba con la verdad, enseñaba valores y cuando se entera lo que hizo Mauricio, de hacerse pasar por alguien que no era, sufre, lo critica, se decepciona. Era un personaje nobilísimo. En cuanto a los protagonistas, Adriano Ferrer es un romántico que vuelve con todo, pero además es un gran egocéntrico. Un hombre exitoso que prefirió su carrera antes que Alexandra. La idea también era jugar un poco con los matices de los personajes. Por ejemplo, Mauricio Méndez es finalmente un héroe que miente. En general, esa fue la dinámica: buscar matices dentro de todos. Raquel Thompson era una mujer mala, pero finalmente dentro de su objetivo había una bondad, que era que no le quitaran a su hija, a pesar de que en realidad era su sobrina, la hija de su hermana. Esos detalles son súper importantes y eso hace que los personajes agarren una fuerza que los hacen ser inolvidables.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades para hacer creíble que nadie reconociera la transformación de Mauricio Méndez a Mauricio del Sol? ¿Era posible que la trama completa fracasara a ojos del público, en caso de que lo anterior les resultara inverosímil?

Sebastián: Igual ya se habían hecho teleseries con esta cosa un poco de Superman, de que te pones anteojos y la gente no te reconoce. Aquí claramente nos estábamos metiendo en una cuestión bastante más realista, que lo que habían hecho, por ejemplo, en Iorana, de que el tipo se ponía anteojos y no lo reconocían. Acá nosotros jugamos con que sí habría sido reconocible. O sea, el que ve a Mauricio Méndez vestido como Mauricio del Sol, sabe perfectamente que es Mauricio Méndez y por eso está el peligro de que los personajes no se crucen. Jugamos mucho más con la cosa del cruce. Por ejemplo, el capítulo en el que el personaje de Diego Muñoz, que era amigo de él, llega inesperadamente a conocer a Mauricio del Sol y se encuentra con que es Mauricio Méndez, su amigo, inmediatamente lo reconoce. No entramos en la lógica de que como tiene anteojos no se va a reconocer. Entonces, eso no fue muy difícil. Y como no era muy difícil, finalmente no era inverosímil. Desde el principio esa fue la regla: si alguien de Cerro Alegre ve a Mauricio del Sol, a quien verá será a Mauricio Méndez.

Comercialmente Cerro Alegre perdió contra Aquelarre, convirtiéndose en la primera ocasión en 5 años, que una telenovela del segundo semestre de Canal 13 no se imponía ante la competencia. ¿Cómo fue para ustedes como guionistas ese proceso?

Sebastián: Desde mi punto de vista, Cerro Alegre no perdió comercialmente. Aquelarre tuvo unos puntos más de sintonía. Pero en la cosa comercial, Canal 13 estaba muy fuerte en eso y Cerro Alegre fue una teleserie que tuvo muy buen rating comercial. Yo me acuerdo que nosotros cuando vimos el primer capítulo, estábamos sorprendidos, porque era primera vez que veíamos nuestra teleserie en pantalla y segundo, empezamos a ver el rating y me acuerdo que los ejecutivos del canal, nos llamaron y nos dijeron que comercialmente Cerro Alegre estaba súper bien, que le estaba ganando a la competencia y que nos quedáramos tranquilos. Tuvimos una súper buena competencia, porque hay que decir que Aquelarre fue una gran competidora y no me cabe duda de que fue una gran teleserie, al ser escrita por Fernando Aragón -que después se convirtió en mi maestro- un gran maestro de teleseries que contó con un súper equipo como Arnaldo Madrid y Nona Fernández. Fue una súper buena competencia, con una persona a cargo con mucha más experiencia que nosotros. Pero lo bueno es que el canal se nos acercó y nos dijo que el rating comercial estaba mucho más alto y después lo empezamos a ver también en eso. Empezamos a ver que era una teleserie que mucha gente veía, que se hablaba en la prensa, nos ganamos por primera vez el Premio Apes, que hizo un galardón dedicado al Mejor Guion de Teleserie ese año, porque también estaban sorprendidos por la calidad del guion. Era una teleserie donde siempre pasaban cosas, donde cada final de capítulo quedaba arriba, ya que en esa época se respetaba mucho los finales de capítulos. Entonces fue realmente más que nada un gran éxito. De hecho, después de esa teleserie a los dos nos llamaron para hacer un contrato, porque querían seguir trabajando con nosotros. Yo no firmé, porque me fui a Estados Unidos, pero la Coca firmó y se quedó más tiempo. Fue una teleserie que gustó, que tuvo muy buena crítica y en términos de rating comercial también fue un éxito. Fue una teleserie súper valorada y que sigue siendo una de las más recordadas por los ejecutivos de Canal 13.

Además de haber ganado ese año el Premio Apes y que una de las actrices también recibiera un galardón por su personaje, ¿cuáles fueron las fortalezas que destacan de la teleserie, frente a Aquelarre?

Sebastián: Una de las cosas que creo que es una de las fortalezas que tuvo, sobre todo viéndola con los años, es que los personajes de Cerro Alegre estaban muy bien armados, porque tuvimos tiempo para hacerlo y fue una teleserie en que los actores se sintieron muy cercanos con lo que interpretaban. Más que frente a Aquelarre, creo que otra fortaleza de nuestra historia para esa época era que los finales de capítulos quedaban arriba. Yo me acuerdo que la Nené Aguirre -productora ejecutiva del Área dramática de Canal 13- revisaba cada capítulo, se me acercó y dijo: “Ustedes me van a dar un infarto. Cada final de capítulo me muero del miedo de saber, porque siento que ustedes están matando la historia. ¿Supongo que no van a terminar con la historia antes de tiempo? Necesitamos los 100 capítulos”. Y fue así, hasta el final. Fue una teleserie en que nos encargamos de que los giros fueran en cada capítulo. Incluso, el gran giro de esta teleserie, que generalmente en las teleseries antiguas se hacía al final, que es cuando Raquel Thompson descubre que su hija está siendo engañada, nosotros lo pusimos exactamente en el 45. Creo que esa fue una gran fortaleza. No sé si frente a Aquelarre, porque Aquelarre creo que también tiene otras fortalezas muy importantes. Por supuesto, no la vi en su momento, porque veía mi historia. Pero sí con el tiempo, pude ver que también fue una teleserie que es recordada con mucho cariño. No sé cómo lo hicieron, pero la gente que vio Cerro Alegre, también quería mucho a Aquelarre. Dos teleseries muy queridas y las dos tuvieron mucho rating. Años en que toda la gente veía las teleseries.

Coca: Trabajamos duramente durante años y vimos todos los frutos del esfuerzo. Todavía los seguimos viendo. Ahora los derechos de la historia son de Telemundo hasta el 2021, después volverá a nosotros y nos encantaría hacer algo potente.

A su parecer, ¿quedó mejor logrado el retrato de la clase alta viñamarina o el del mundo popular de los cerros porteños?

Coca: Creo que todos lograron encantar al público. Hubo interpretaciones entrañables. Recibimos muchísimo feedback del elenco. ¡Fuimos muy afortunados!

Sebastián: A mí las dos cosas me gustaron mucho. Me gustaba la contraposición. En las clásicas teleseries están enfrentados los ricos y los pobres, y en esa ocasión, por primera vez Canal 13, que le criticaban mucho que retrataba muy mal a los pobres, creo que hizo un muy buen trabajo de hacer este mundo en Cerro Alegre, que era un mundo humano, atractivo de ver, con personajes con buenos objetivos. Y por el otro lado, sobre todo la María Izquierdo hizo un gran trabajo de la clase alta viñamarina. Ella misma decía que había cosas que sacó de su abuelo, que era muy de palabras y formas, y creo que se representó muy bien esa cosa media chilena, esas diferencias de clases también que de repente que son muy marcadas, y que creo que hacía que se reconociera este Chile, por supuesto que en forma de comedia, donde Raquel Thompson era clasista, prepotente, se sentía la dueña del mundo, y este Valparaíso donde los jóvenes eran felices, amigos, cercanos y cálidos. De hecho, el cruce social es muy interesante, porque nosotros no solamente marcamos a Mauricio Méndez, un pobre que se mete en el mundo de los ricos, sino que además teníamos a Coke, que era este rico que era mucho feliz en el mundo de los pobres -entre comillas- porque era en verdad bastante más clase media.

¿Quedaron conformes con el desarrollo del núcleo de los actores de teatro callejero, ya que hubo algunos intérpretes que tiempo después criticaron que sus roles estaban “pegados con chicle”?

Sebastián: Pasaba mucho que a los guionistas les pedían que hicieran personajes para tal actor y uno al principio sabía que iba a ser difícil, que es mejor tratar de meterlo por el otro lado, porque la historia estaba tan bien armada, al fin y al cabo, uno arma una historia como a un árbol, donde hay un tronco y las ramas empiezan a salir a partir de este tronco. Este grupo de teatro entró ya con dificultad, porque entraban en paralelo, entonces cuando las cosas entran en paralelo es el momento en que uno podía hacer zapping, obviamente, porque son historias con las que todavía no se engancha emocionalmente. Entonces, sí encuentro razón de que podía verse pegado con chicle. Eran 4 actores y a cada uno tratamos de darle una mayor importancia dentro de la historia, que ya estaba armada. De hecho, creo que esos personajes entraron cuando nosotros teníamos escrito el capítulo 20. Lo que hicimos para poder meterlos bien es que entraran como paralelo. Entonces, poníamos ciertas escenas de que ellos estaban viajando por Chile. Si ahora lo hiciera, con más experiencia, no lo habríamos hecho de esa manera. Pero después tratamos de darle a cada uno un rol importante. La Pamela Villalba pasó a ser la hermana ficticia de Mauricio del Sol, que esos momentos fueron súper bien logrados por ella y súper entretenidos, y le daba una frescura a la teleserie, porque ella entraba a hacer esta hermana, una especie de “Mauricia del Sol”. El personaje del Nicolás Allendes -Tomás- iba a hacer un triángulo con Beatriz León Thompson, que también era súper importante que tuviera un triángulo. Así le fuimos dando como a cada uno un pequeño rol en la historia y de a poco, el chicle se notaba menos. Creo que finalmente también sirvió para la segunda parte de la historia, para que Mauricio Méndez sí tuviera un grupo al que se mete, con el que hace esta historia, y las ideas de Beatriz de estudiar teatro también entran por ahí.

Cerro Alegre tuvo personajes femeninos en su mayoría con mucho carácter y progresión dramática, aparte de Raquel y Mariana. ¿Cómo fue la experiencia de la creación de roles como Emilia San Martín, Alexandra Thompson, Fernanda García, Catalina Echeverría y Roseta Chávez?

Coca: Me acuerdo con especial cariño de Emilia, una feminista que todavía hoy sería moderna. La Adriana Vacarezza estuvo perfecta en ese personaje. Y gozamos con la Zulema Chávez de Malucha Pinto. Hicimos un trabajo minucioso para que todos estos personajes femeninos fuertes tuvieran una progresión dramática clara y rotunda. Todas avanzaron hacia la conquista de su libertad. Eso fue genial, sobre todo porque estábamos en un canal que era bastante machista y conservador.

¿Qué opinión tienen de los demás antagonistas de Cerro Alegre (Mariana Ferrer, Rafael Méndez, Heidi Astudillo, Federico Samaniego)?

Coca: Uno siempre lo pasa mejor escribiendo a los antagonistas. Nosotros amábamos a nuestros villanos, los escribimos desde la defensa de sus posturas y creencias. Eso le dio un sabor muy especial a la historia.

Sebastián: El personaje de Mariana me encantaba. Era un rol que le ponía el suspenso, el thriller, en una época en que en las teleseries no estaba tan común el thriller. Esta mala que más encima enfrenta a la otra mala, que seduce a su hijo, después se arrepiente y termina enamorándose. Para mí fue un personaje súper entretenido, en general, me pasaba eso con los personajes. Creo que ahí también tuvo que ver harto la Luz Croxatto, que hizo un gran trabajo con los actores de meterlos en familia y todo, para que se hiciera muy interesante la dinámica entre ellos. Rafael Méndez, también me encantaba ese personaje, arribista terrible y además que la relación con el Capitán Memo era súper interesante, como después cuando empieza a manipular a Mauricio. Creo que eso estaba súper bien armado y lo pasábamos muy bien escribiéndolo, luego los actores actuándolo y después todos mirándolo en pantalla. Lo que nos preocupaba a nosotros con la Heidi Astudillo es que era el tema de que uno no fuera a quererla más de lo que quería a Beatriz y que uno quisiera que finalmente Mauricio se fuera con ella, porque era un personaje súper adorable. Pero nos las arreglamos de a poco para que con sus maldades fuera convirtiéndose en la antagonista y que uno finalmente en verdad quisiera que la pareja fuera la que se dio el beso del amor eterno. Federico Samaniego fue un personaje que entraba después, pero más que nada él era como el foco para desarrollar el personaje de Mariana, significaba el peligro de Mariana Ferrer.

El núcleo de Mariana Ferrer, en clave de asesinos a sueldo y mafiosos internacionales, ¿fue arriesgado para el tono de la teleserie? ¿En algún momento Mariana pudo destronar a Raquel como la gran villana de la historia, al ser asesina, mientras que la empresaria no?

Sebastián: Yo creo que fue arriesgado porque en esa época no eran muy comunes los thrillers. Creo que justo antes el Chascas había hecho un thriller -Marparaíso- que se acercaba un poco más a eso, pero yo me acuerdo que la Luz Croxatto nos dijo en un momento que tuviéramos cuidado con esta Mariana con pistolas, que no fuera a estar muy despegado. Creo que finalmente le agregó algo de thriller y también de acción a la teleserie que funcionaba bien en paralelo. Ahí estaba también metida en un principio en la idea original, que la viuda -Carmencha- fuera también una mujer de Samaniego, pero ahí nos cambiaron y nos dijeron que no, porque si no, se empezaba ir todo el thriller y dejáramos a la Mariana sola corriendo. Entre medio le quitamos un poco las pistolas y después se las volvimos a poner. Creo que fue un riesgo, pero funcionó bien. Finalmente, para la última parte con los asesinatos que se requieren, resultaba consecuente. Y no destronaba a Raquel, yo creo que gracias a la actriz. Raquel tenía una gracia y una simpatía, matices que hacían que fuera una mala hasta más peligrosa que la misma Mariana y más humana, más realista quizás, con lo que estaba pasando. Pero finalmente terminaban siendo dos mujeres que más encima entre ellas eran antagonistas, por el cariño que le tenían al hijo Juan Pablo.

¿Mariana pudo haber tenido un final alternativo o siempre se pensó que muriera?

Sebastián: Desde el principio se pensó que muriera ella. Siempre que aparece una pistola, tiene que ser usada. En este caso, nosotros sabíamos que ella tenía que morir, por asesina. O muerta o presa, no habían más alternativas. Eso sí que, por supuesto, antes de morir, nos preocupamos de que se arrepintiera y de que uno casi tratara de hacer una especie de Nice moderna, de que uno le daba pena que muriera, pero que en el fondo, tenía que pagar por sus maldades.

¿Qué opinión tienen de los núcleos humorísticos de la teleserie?

Sebastián: Creo que el humor estaba dentro de toda la teleserie, a diferencia de las teleseries antiguas de Moya Grau, donde el núcleo de humor está en unos cuantos personajes y todo es melodrama. Aquí creo que incluso, Raquel Thompson era finalmente un personaje de humor, por mucho que haya sido la villana, que había estado detrás de la historia de su hermana, que había tenido un hijo y que ella la había separado del amor de su vida, que era un gran melodrama, la forma en que estaba contado es pasando por el humor, por la luz, por esta ironía de lo que es Chile, esta clase alta clasista. El personaje de Mauricio Méndez es contratado para descubrir quién es el hijo de Adriano Ferrer, pero también estaba tratado con el humor de que se estaba haciendo pasar por un gringo. Entonces, en esta teleserie no creo que no era una cosa de que estos van a ser los personajes humorísticos y esto un melodrama. Si no que eran todos personajes que vivían en un melodrama, pero de una manera luminosa, alegre y donde el drama por supuesto hace que una historia avance. Porque una historia con pura comedia, es difícil que avance. Pero los personajes tenían el humor en sí. En cuanto a núcleos humorísticos, podría haber sido que habían algunos que eran más al chancho, pero Zulema también era parte del melodrama que vivía Adriano Ferrer y la desaparición de su amiga Alexandra Thompson.

Coca: Lo pasamos genial escribiendo a los personajes más populares y tuvimos un feedback maravilloso de nuestro elenco. La Pati Guzmán, Ale Herrera, Aldo Parodi, Paulo Meza, Exequiel Tapia y Roberto Poblete. Nosotros escribíamos en el canal y muchas veces los actores pasaban a saludarnos, felicitarnos, darnos ánimo e ideas. Fue una dinámica muy creativa y enriquecedora para todos.

¿Quién fue el mejor personaje de comedia: Zulema o Carmencha?

Coca: Creo que, en el papel, fue mejor Zulema, porque tenía más carne y más historia. Era gravitante en la trama central, además. La Carmencha es un ejemplo increíble de lo que puede aportar una actriz a un personaje. La Ale Herrera hizo maravillas con el material que tenía, se lució y se fue ganando un espacio cada vez más importante en las tramas de humor.

Sebastián: A mí lo que me pasó con Carmencha es que sentí que el personaje le daba mucha frescura a la teleserie, pero que de repente, cuando hay personajes que al autor le piden que lo cambien y no están sustentados en una historia, pueden correr el riesgo de sentirse como pegados con chicle. Creo que con Carmencha, al sacarle esta cosa de que estaba vinculada con la mafia de Samaniego, que se empieza a volver un personaje humorístico, que llega a Cerro Alegre y que tiene más que ver con la cosa de haber sido prostituta, se quedaba un poco sola en la historia. Nosotros nos las arreglamos, obviamente, para meterla y finalmente pasa piola esta cosa, pero se nota una costura. Uno si se manda un análisis más serio, nota la costura. En cambio, Zulema es un personaje que desde el comienzo en la historia está planteada como la gran compañera de Adriano en esta búsqueda, la co-ayudante del protagonista, que es parte del pasado. Algo súper importante en esta teleserie es que tiene un pasado, qué pasó, dónde está el hijo, Alexandra tuvo un hijo, y claro, Zulema está hecha en comedia, pero es un personaje que carga con el drama de Adriano y es su co-ayudante, vive su propia historia, se enamora de él, etcétera. Pero yo creo que, en ese caso, como personaje obviamente, Zulema estaba mucho mejor puesta en una historia desde el comienzo.

Si tuvieran la posibilidad de volver en el tiempo, ¿hubiesen cambiado el destino de algún personaje o más personajes?

Sebastián: No. Yo creo que con la Coca fuimos súper claros en hacer la historia y los personajes, de hecho, no nos pidieron nada. Terminó la historia de amor súper clásicamente: los enamorados terminaron juntos, la mala más mala terminó pagando con su muerte, la otra más mala terminó con que la alta sociedad viñamarina no fue a su fiesta de año nuevo y yo creo que no nos exigieron nunca un final distinto, y fue el más consecuente.

A pesar de su escasa notoriedad inicial, de alguna manera, Melania terminó siendo un personaje clave en el marco del gran secreto de la teleserie. Sin embargo, su rol desapareció antes de que comenzara la recta final de la historia, para volver recién en los últimos capítulos. ¿Creen que pudieron otorgarle mayor relevancia o hubo motivos detrás de cámaras que impidieron aquello?

Sebastián: Esta teleserie tenía el pasado muy presente y marcado, y Melania era un personaje fundamental para la cosa del pasado tanto de los Thompson, como para el suyo con el rol de Ingrid Cruz, que era la hija que había dado en adopción. Creo que si se decidió a que Melania saliera, fue por una cosa que la actriz tenía que irse a Perú o alguna cosa que hacer y que iba a volver. Me acuerdo ahora, de hecho, que efectivamente en un momento desapareció, pero no fue porque no tuviéramos nada que hacer con ella. Melania era la que sabía todos los secretos de sus patrones, súper leal a Leonidas y Raquel, y que finalmente tiene esta gran vuelta con Karina, que eso fue algo que se nos fue ocurriendo en el camino, porque teníamos que dar a entender quién era en realidad Leticia, entonces ahí hicimos un nuevo misterio. Pero, creo que el problema que tuvo, del que ni siquiera estoy cien por ciento seguro, fue que nos pidieron que sacáramos a Melania, porque la actriz tenía que viajar, y que la trajéramos de vuelta para los últimos capítulos.

¿Cómo fue que se decidió por el desenlace de Raquel Thompson? Al igual que Sarita Mellafe de Fuera de Control, esta fue la segunda villana principal de una teleserie de Canal 13 en 1999, cuyo final fue terminar sin algún castigo de cárcel, muerte o manicomio, delante de los espectadores.

Coca: Siempre quisimos que Raquel terminara así. También lo hicimos con Ángel Mercader en Machos. Personajes que sufren finalmente y pagan por sus errores. Pero no se arrepienten y lo harían todo de nuevo de la misma manera. ¡Obtusos y totalitarios hasta el final!

Sebastián: Yo creo que el gran castigo para ella fue la humillación social, o sea, era una mujer que vivía del qué dirán, sobre todo en Viña del mar que es una sociedad súper conservadora, un tema que después lo volvimos a repetir en Machos. Nosotros el castigo que le pusimos fue que para su gran fiesta de año nuevo no llegara nadie, porque todos se enteran de que fue una mujer que hizo lo que hizo, que le quitó el hijo a la hermana, que la tuvo encerrada por años y la dio por muerta. Entonces, ella sí tiene castigo. No termina con cárcel, porque lo que ella hace no es delito, a diferencia de Mariana obviamente. Tampoco muerta o en un manicomio, porque Raquel, a pesar de ser todas las cosas que hemos estado hablando, estoy seguro que igual hay mucha gente en Chile que se pregunta qué tiene de villana. Porque dentro de todo, es una persona completamente normal y todo lo que hizo está completamente dentro de la ley. A lo mejor no era una gran villana, porque no mató a nadie, pero mintió mucho y eso lo hace mucha gente en Chile y no lleva cárcel, y tampoco es para volverse loco. Lo bonito de la gran razón de vivir de Raquel es que su motivo final era noble: era proteger a su hija de la gran verdad, de que su vida había sido un engaño, de que no era hija de ella, de que había sido hija de una mujer que más encima termina volviéndose loca, porque no pudo superar la pérdida de un amor. Entonces, finalmente tampoco su objetivo era maldad, ya que ocultarle la verdad a Adriano, significaba proteger a su hija. No creo que se mereciera un castigo más malo del que tuvo, que fue un castigo social.

¿Existió alguna vez la posibilidad de que Raquel se transformara en una asesina, como ocurrió 15 años después en tierras mexicanas?

Sebastián: Lo de México fue una historia completamente distinta, porque la idea era hacer Cerro Alegre y después en la mitad, le fue muy bien a una teleserie que era thriller y estaban de moda los thrillers, y nos pidieron que la transformáramos en thriller. Entonces ahí todo cambia obviamente, tuvimos que modificar mucho la historia, perdió mucha la esencia que tenía Cerro Alegre, junto a la liviandad y luz que tenía, para convertirse en una historia mucho más oscura, mucho más thriller. Pero para la Cerro Alegre de 1999, jamás estuvo la posibilidad de que Raquel fuera una asesina. Para nosotros era una comedia romántica, y ahí los asesinos no tienen mucho que hacer, a menos que sea una historia secundaria como la de Mariana. Pero en la historia central, nuevamente, Raquel era un personaje que más que maldad, era una mujer que vivía de las apariencias y que, para no echar abajo el nombre de su familia, ella misma adoptó a la hija de su hermana y termina encariñándose mucho, queriéndola como a una verdadera hija, y para protegerla es que miente y sigue mintiendo durante toda la teleserie. Jamás estuvo pensado asesinatos ni una pistola en sus manos.

¿Siempre estuvo planificado que Raquel y Beatriz descubrieran el engaño de Adriano y Mauricio, en una etapa temprana de la trama? ¿Podría haber sido uno de aquellos secretos que recién se revelan en los capítulos finales de las teleseries?

Sebastián: Una de las cosas con las que nos arriesgamos con Coca y creo que en eso fuimos súper distintos a lo que usualmente se hacía, era que el secreto se revela justo en la mitad de la teleserie.

Coca: Siempre quisimos que en la mitad de la historia se produjera un giro tan fuerte como para penúltimo capítulo. Fue parte fundamental durante el diseño de la estructura, desde un comienzo.

Sebastián: Hubo mucha gente que nos preguntaba qué va a pasar después y todo lo que viene es una segunda etapa, toda la parte de Raquel cómplice de Mauricio, y Mauricio teniendo que separarse de su amada sin poder decirle las razones. Yo creo que ahora lo hubiera hecho un poco después, pero siempre estuvo pensado así.

¿También se pensó desde el comienzo que Beatriz fuera la hija de Adriano y Alexandra? En el sentido de que, al ser la protagonista, podía caer en la obviedad, lo cual no habría ocurrido con el personaje de Karina, que resultó ser un distractor.

Sebastián: Sí y no era tan obvio, porque siempre hablábamos del “hijo”. En algún momento cuando pensamos en la historia, barajamos que podía ser Mauricio y después hicimos todo para que el público pensara que Mauricio era lo obvio. Por cosas como que él era actor igual que Adriano, eso habría sido lo obvio. Yo creo que Beatriz fue una sorpresa dentro de todo y además que le daba todo el sentido. Nosotros usamos el distractor de Karina, pero un distractor que usaba la misma Raquel, porque cuando dicen que Karina es la hija, es cuando el espectador ya sabe que es Beatriz, y eso ya son distractores secundarios. Al principio todos pueden ser, pero lo de Beatriz no es lo más obvio. Lo más obvio era siempre que fuera Mauricio y la idea era tirarlo hacia allá. Es la cosa que hace que la historia funcione también, porque si hubiese sido otra persona, ¿por qué Raquel se empeña tanto en ocultar? Ahí habría sido una mala de cahuín. Acá la idea es que es su propia hija. Entonces ahí le da la fuerza al personaje y a la historia.

¿Cuáles son sus personajes favoritos, tanto principales como secundarios?

Coca: Raquel Thompson y Mauricio Méndez.

Sebastián: Tengo muchos personajes favoritos, como Mauricio, Beatriz, Mariana, Rafael y el Capitán Memo. Creo que es una teleserie que, por alguna razón, quizás por ser la primera, tiene una frescura que hace que le tenga mucho cariño a los personajes. Los actores estaban muy metidos con sus papeles. Casi todos son mis favoritos, son como los primeros hijos. Componen un recuerdo con mucho cariño. Raquel puede ser una de las principales y Mauricio también, por la simpatía que le dio Zabaleta y el trabajo que hizo, consiguió algo súper inolvidable. Creo que hubo una mística en el elenco que hizo que muchos personajes, que quizás estaban bien escritos, los actores les agregaran un cariño muy especial. Pienso que fue por eso que hay personajes que quedaron súper en el recuerdo. Muchos actores nos dijeron que hace mucho tiempo que no hacían una teleserie en que sus personajes les gustara así, como, por ejemplo, el Capitán Memo, que fue un personaje en que Poblete se metió mucho en la onda de Valparaíso, con su familia compuesta por Remigio Remedy, Andrés Gómez y Jorge Zabaleta, los cuales hicieron una dinámica de una familia de puerto.

¿Qué tipo de prolijidad existió para crear a un personaje tan etéreo y especial como Alexandra Thompson? ¿Cuál hubiese sido la impresión que de ninguna manera les hubiese gustado que generara el personaje en el público?

Sebastián: Con el rol de Alexandra claramente había un riesgo, porque son personajes que pueden quedar bastante maqueteados y todo. Ahí hubo un trabajo nuevamente de la Luz Croxatto con Sandra O'Ryan y con nosotros de cuidarlo y todo. El riesgo con ese tipo de personajes es que pueden generar rechazo, cuando quedan como medio maquetas ridículas, y creo que ahí se hizo un trabajo actoral que fue valioso, cuidado, y claro, que bordeaba eso sí cuánto sabía y cuánto no, cuánto recordaba y cuánto no. Pero ahí hubo más que nada actuación. Hay muchas cosas que uno como autor no puede controlar y que son más controladas y dependen más de las actuaciones.

¿Qué personajes lamentan cómo quedaron?

Sebastián: En esta teleserie, en especial, no hay personajes que lamente cómo quedaron. Puede ser porque haya sido la primera y tenía toda la emoción de ver una historia escrita por uno en la pantalla y aprender, porque fue para nosotros además una escuela, de cómo se escribe una teleserie, cómo se hace, tuvimos un tiempo también para hacerla. Quizás de repente hay personajes que en el guion nos empezaron a forzar meterlos y porque había mucho elenco, y uno trata obviamente de incorporarlos.

Cuéntennos, ¿cómo fue que Cerro Alegre llegó a tener remake mexicano, habiendo pasado bastantes años desde su transmisión original?

Coca: Fue para Estados Unidos, para el público hispano de Telemundo. La verdad es que fue como trabajar en un nuevo proyecto, porque el canal a medio camino decidió inclinarse por un thriller. Y Cerro Alegre sin romance ni humor, ya no es la misma historia. De modo que es aún un desafío pendiente adaptarla de verdad.

Sebastián: Esto fue una cosa completamente de suerte. Se habían terminado los 10 años de derechos que tenía Canal 13 sobre la historia y yo fui a hacer una teleserie para Telemundo -El rostro de la venganza-, y cuando presenté esa historia para Telemundo, hablé con Coca y le propuse presentar Cerro Alegre, ya que se habían terminado los 10 años de Canal 13. La presenté como lo que era, como una historia súper chispeante, una comedia romántica, ellos revisaron, vieron que fue exitosa y que le fue bien en Chile, y la terminaron comprando. Pero después pasó esto de que nos pidieron que, en vez de hacer una comedia, por qué no un Thriller, y por qué no en vez de que fuera un impostor, fuese una impostora. Ahí es cuando de repente las compañías empiezan a pedir cambios que no le hacen bien al producto, aunque dentro de todo a La Impostora le fue muy bien, pero pasó a ser otra historia. Ya no era Cerro Alegre 2.0, sino que una historia completamente distinta. Fue una experiencia buena y surgió porque en esa época, uno cuando firmaba contrato, los derechos de un canal sobre un producto eran de 10 años.

¿Qué tal fue la experiencia de adaptar su propia historia y si acaso quedaron conformes con el resultado? Sabemos que en ese remake Memo Méndez moría, hubo cambio de sexo entre Mauricio y Beatriz, había una niña en el clan Thompson, el equivalente a Heidi acababa siendo sicario y amante de Raquel, Adriano y Mauricio no eran actores y Raquel acabó muriendo ahogada dentro de un container.

Sebastián: Fueron cambios que nos pidieron. El cambio de sexo entre Beatriz y Mauricio era porque habían hecho La Patrona y con ella habían tenido mucho éxito, entonces quería tener una heroína que fuera La Impostora. Lo de matar a Memo Méndez es porque justamente querían a una Raquel Thompson con pistolas. Que Adriano y Mauricio no fueran actores, pasó porque el canal le parecía que toda esta cosa del autobombo de tener en una teleserie a actores interpretando a actores no le va bien en rating. Son puras decisiones que tienen que ver con asegurarse y porque es un público muy distinto, además que los actores en teleseries mexicanas y chilenas son muy distintos entre sí. En las chilenas, los actores trabajan de una manera súper distinta la comedia y yo creo que eso ayudaba mucho a lograr personajes mucho más identificables con Chile, o sea, los personajes de Cerro Alegre son súper chilenos. Entonces creo que en el remake se priorizó por hacer una cosa más de Thriller y con una Raquel esta vez con pistolas. En el final también trabajamos con Christian Bach, que, yo sé que políticamente no es muy correcto decirlo, pero no fue tan fácil y a ella se le ocurrió que el final de su personaje muriera ahogada dentro de un container.

¿Cómo creen que ha envejecido Cerro Alegre?

Sebastián: Por lo menos en cuanto a recuerdos, sé que se recuerda con mucho cariño y eso no pasa con todas las teleseries. Tiene un ritmo que además era bastante rápido para su época, así que no creo que quedaría mal ahora. Me encantaría, si se pudiera hacer un remake en Chile, donde cambiaríamos algunas cosas con la Coca. Es una teleserie que se recuerda con mucho cariño. A mí, la gente de las teleseries que más me hablan es de Cerro Alegre, Machos y Papi Ricky, como que hay algunas teleseries que uno nota que todavía quiere y Cerro Alegre es una de esas, de todas maneras.

Coca: El guion ha envejecido muy bien. Pienso que en su esencia, sigue siendo una historia entrañable, universal y con una estructura moderna. ¡Me encantaría verla! Pero Canal 13 no la puede exhibir, mientras los derechos sean de Telemundo.

¿Alguna anécdota desconocida, secreto del guion o de la producción de la teleserie que quieran contarnos?

Sebastián: La historia de Mauricio era secundaria en el proyecto que presentamos en TVN y la protagonista era Fernanda García (Valentina Pollarolo), una joven periodista que quería hacer justicia por su padre. Fue en TVN que nos sugirieron hacer la de Mauricio la historia central, porque era más atractiva. Decidimos dejar a Fernanda igual cuando llegamos a Canal 13, pero con menos relevancia y empezamos a agrandar a Mauricio y darle una motivación más grande a Adriano para vengarse.

Coca: Un secreto que guardamos muy bien: Raquel crió a la hija de Mariana y Juan Pablo para que nunca supiera quién era su madre. Hasta el día de hoy no se arrepiente. Camila ya tiene 20 años, quiere ser ingeniera comercial y es tan fuerte de carácter como Mariana, pero es fiel hasta la muerte a su abuela Raquel. Aunque dicen que conoció por Tinder a uno de los nietos del capitán Memo, un músico callejero y que están secretamente enamorados. ¡Pero esa, es otra historia!

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